Los concentrados de hematíes se transfunden para corregir los síntomas y signos derivados de la falta de oxigenación de los tejidos que acompañan las anemias producidas por diversas causas. Los síntomas provocados por la anemia son diversos y dependen de determinados factores implicados en la falta de oxigenación de los tejidos. Entre estos factores destacan: la concentración de hemoglobina y su capacidad por transportar el oxígeno; el esfuerzo que es capaz de hacer el corazón; y el flujo de sangre y oxígeno que llega a cada órgano.
Cuando la concentración de hemoglobina disminuye, el organismo pone en marcha, más o menos rápidamente, mecanismos de compensación para adaptarse a la nueva situación y conseguir así mantener la oxigenación tisular. Sin embargo, la respuesta a los mecanismos de compensación no es siempre la misma, ya que entran en juego otros factores, como la rapidez con que se instaura la anemia, el estado respiratorio y cardiaco, el volumen sanguíneo o la situación metabólica del paciente.
Aunque la concentración de hemoglobina es uno de los indicadores más utilizados para valorar la transfusión de hematíes, no existe un umbral universal, ya que se tienen que valorar también otros factores como los mecanismos de compensación o las enfermedades de base.
De esta manera, podemos afirmar que la decisión de transfundir debe tomarse siempre de manera individualizada y considerando todos los factores mencionados.
• ¿Cuál es la dosis?
Se considera que la dosis adecuada de concentrados de hematíes para un determinado paciente es aquélla que le corrige los síntomas provocados por una disminución de la adecuada cantidad de oxígeno en los tejidos.
Un concentrado de hematíes es la cantidad de glóbulos rojos que se obtiene a partir de una donación de sangre una vez separado el resto de componentes sanguíneos. La administración de un Concentrado de Hematíes (CH) en un adulto aumenta el valor de hemoglobina en 1-1,5 gr. /dl. y el Hematocrito en un 2-3%.
|
|
|