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¿Cuándo se indica una transfusión de sangre?

La transfusión de sangre está indicada para el tratamiento de pacientes que, en un momento determinado, presentan una falta de componentes sanguíneos que no puede ser substituida por otras alternativas.

A pesar de ello, teniendo en cuenta que los componentes sanguíneos son un producto de origen humano y que, por tanto, siempre existen riesgos, cada transfusión se ha de tratar siempre con una decisión clínica basada en el estado del enfermo, en datos analíticos y en una valoración positiva de la relación entre el riesgo y el beneficio.

Así pues, para decidir si es necesario llevar a término una transfusión, siempre se deberá considerar los criterios médicos siguientes: la causa que motiva la indicación, el objetivo que se quiere conseguir, las medidas de corrección del mecanismo desencadenante, las posibles alternativas terapéuticas y su eficacia, así como los posibles efectos desfavorables que puede provocar la transfusión.